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El día que los inconscientes ganaron

viernes, 12 de abril de 2013

...o ser libre




"Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente, enfrentar
sólo los hechos esenciales de la vida, y ver si podía aprender lo que
ella tenía que enseñar, no sea que cuando estuviera por morir
descubriera que no había vivido.
No quería vivir lo que no fuera la
vida; ¡es tan hermoso el vivir!; tampoco quise practicar la resignación,
a no ser que fuera absolutamente necesaria. Quise vivir profundamente
y extraer toda la médula de la vida, vivir en forma tan dura y espartana
como para derrotar todo lo que no fuera vida, cortar una amplia
ringlera al ras del suelo, llevar la vida a un rincón y reducirla a sus
menores elementos, y si fuera mezquina, obtener toda su genuina
mezquindad y dar a conocer su mezquindad al mundo, o si fuera sublime, saberlo por propia experiencia y poder dar un verdadero
resumen de ello en mi próxima salida. Porque me parece que la
mayoría de los hombres se hallan en una extraña incertidumbre acerca
de si la vida es del diablo o de Dios, y han deducido apresuradamente
que la principal finalidad del hombre aquí es “glorificar a Dios” y
gozar de él en la eternidad."

Henry David Thoreau - Walden


Pero hoy en día es ilegal vivir en un bosque. Alguien podría prenderle fuego, dejar basura por ahí, asustar a los que se acerquen, acabar con los recursos que éste ofrece, planear un atentado terrorista... o ser libre.
Podría darse cuenta de que la civilización no es mas que un invento del ser humano y por lo tanto, no debería ser necesaria ni obligatoria, porque realmente no lo es. Podría entender que es más fuerte la propiedad de una tierra por el trabajo y el mantenimiento que se le dedica que por los papeles en los que ponga tu nombre. 

"Sí, claro, gritaban los arrendatarios, pero es nuestra tierra. Nosotros la medimos y la dividimos. Nacimos en ella, nos mataron aquí, morimos aquí. Aunque no sea buena, sigue siendo nuestra. Esto es lo que la hace nuestra; nacer, trabajar, morir en ella. Esto es lo que da la propiedad, no un papel con números.
Lo sentimos. No somos nosotros, es el monstruo. El banco no es como un hombre.
Si, pero el banco no esta hecho más que de hombres.
No, estás equivocado, estás muy equivocado. El banco es algo mas que hombres. Fíjate que todos los hombres del banco detestan lo que el banco hace, pero aun así el banco lo hace. El banco es algo mas que hombres, créeme. Es el monstruo. Los hombres lo crearon, pero no lo pueden controlar."

John Steinbeck - Las uvas de la ira

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