Estábamos sentados en la mesa del salón, él bebía cerveza con gaseosa, yo solo cerveza. Tras un silencio incómodo, me preguntó, con una sonrisa irónica, si yo también pensaba votar a los "comunistas esos". Le contesté que yo no votaba ideologías o sistemas. Me miró extrañado, cogió su cerveza con gaseosa y le dio un sorbo. Un sorbo pequeño. Le parecía que estaba fuerte.