El zorro, cansado de ser perseguido por la incógnita en los
ojos de los demás animales, se paró en seco y la miró directamente:
“Entiendo que os moleste que no sea claro, pero soy un
zorro. No necesito que me entendáis, no os lo pido, pero estoy cansado de que
os lo toméis de forma personal”
Diferentes sonidos emitidos por diferentes animales
resonaron a su alrededor.
“Voy a buscar mi lugar donde nada sea literal a menos que se
indique, donde un ejército de huérfanos miren hacia delante si dar
explicaciones innecesarias”
Sonidos interrogantes navegaban por el aire esta vez.
“Habláis con autoridad y firmeza pero os posicionáis para
despreciar a quienes eligen otro lugar y no para construir en el vuestro.
Habláis mal de la hipocresía de los demás cuando os acostáis con ella cada
noche”
Los sonidos interrogantes se tornaron agresivos.
“Mi nombre solo me importa en las bocas que yo quiera”

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