martes, 25 de agosto de 2015
¿Y si te digo que respetes mis creencias?
El otro día pasé por delante de la televisión, como siempre que entro o salgo de casa. Pero la escena que vi fue como una patada en el interior. A veces, muy pocas veces, pienso que quizás soy demasiado extremista respecto al tema, pero entonces veo esto y me reafirmo.
Toda esa gente gritando "¡Viva!", con lágrimas en los ojos y la cara hinchada y roja. Todas vestidas con sus mejores ropas, reunidas alrededor de una escultura que representa un personaje de una historia demasiado antigua. Una emoción, mezcla de necesidad, inocencia, incultura y alcohol.
Y toda esa gente creyendo realmente que pueden pedir y que realmente recibirán, que un ente les escucha y les ayuda, sin necesidad de explicación, sin cuestionar nada.
Y toda esa gente pide que se respeten sus creencias, como si solo fuesen eso. Porque no pueden o no quieren ver más allá. Y les molesta que otros no estemos de acuerdo, y no sintamos lo mismo. Pero hay una brecha, tan grande, que podríamos sentir que somos especies distintas.
¿Y si mis amigos y yo, que somos devotos del Señor de los Anillos, montamos una hermandad y sacamos procesiones con escenas de la historia?
Los hobbits con los fuegos artificiales, la formación de la Comunidad del Anillo, la escena del "You shall not pass" de Gandalf el Gris, etc. Cada procesión con su banda de música tocando piezas de la BSO y sus penitentes portando una espada y un anillo colgando del cuello. ¿Lo respetarían ellos?
¿Y si basamos en esto el sentido de la vida, reuniendo millones y millones de seguidores, alcanzando suficiente poder como para influenciar a un gobierno? ¿Realmente creerías que son Gandalf, Frodo o Aragorn los que nos guiarían, o yo y mis amigos? ¿Y si te digo que respetes mis creencias?
¿Por qué se olvida y se perdona lo inolvidable e imperdonable?
Por aquí somos de tomarnos las cosas con humor, hasta que dejan de tener gracia.
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